lunes, 29 de septiembre de 2014

Ozaki Hôsai (1885-1926)





Desde aquí
que ya no se escuchan las olas
sólo el azul del mar

-Ozaki Hôsai -

Traducción :Vicente Haya

***

Hosai Ozaki ( 尾崎放哉? ) , 20 de enero de 1885 - 7 de abril de 1926 
es el Haigo (haikai seudónimo ) Hideo Ozaki, poeta japonés del final de la era Meiji y la era de Taisho . 
Alcohólico, Ozaki fue testigo de la aparición de verso libre en la poesía haiku moderno. Sus versos están imbuidos del sentimiento de soledad , probablemente como consecuencia del aislamiento, la pobreza y la mala salud en sus últimos años.



尾崎放哉 
Ozaki Hōsai 
(1885-1926)


Ozaki nació en lo que ahora es parte de la ciudad de Tottori en la prefectura de Tottori .
El interés de Ozaki en haiku y la escritura comenzó a una edad temprana, y fue influenciado por el pionero del verso libre estilo haiku , Ogiwara Seisensui , cuando aún estaba en la escuela secundaria .

Ozaki asistió a la prestigiosa Universidad Imperial de Tokio , donde se graduó el 16 de octubre de 1909 Durante este período le propuso matrimonio a Yoshie Sawa ( 沢芳衛 Sawa Yoshie ? ) , un amigo de mucho tiempo y en relación materna distante.
Desafortunadamente para Ozaki, su hermano mayor se opuso al matrimonio, creyendo que esta conexión materna estaba demasiado cerca.
Casi inmediatamente después de la falla de este rechazo, el consumo excesivo de Ozaki, que continuaría durante gran parte de su vida, comenzó.
Muchos escritores creen que el rechazo fue la causa inicial de su tarde alcoholismo . (Ishi, p. 56)
A pesar de que había sido previamente utilizando el seudónimo de "Hosai" escrito con los caracteres "芳哉", durante este período se desplazó gradualmente a la utilización de "放哉" (que se pronuncia de forma idéntica).
Este cambio es quizá significativo, ya que el primero carácter, que aparece en el nombre de Yoshie, fue cambiado a un significado "para liberar, en libertad, desterrar, liberar."







Después de graduarse, se unió a la Ozaki Tsushin Empresa Nihon (日本 通信 社) en octubre de 1909, pero fue despedido un mes después debido a la incompetencia.

Al año siguiente, se unió a la Ozaki Tōyō Life Insurance Company ( 東洋生命保険会社? ) ,
(el predecesor de Asahi Mutual Life Insurance Co ), donde durante un tiempo dirigió una aparentemente exitosa carrera .
Después de varias promociones, se casó con una mujer de 19 años llamada Kaoru ( 馨? ) en 1911, poco después, uno de sus subordinados describieron Ozaki como "apestando a alcohol que comienza cada mañana." (Ueda, p. 81)
Durante el mismo período, a pesar de todos los otros empleados usaban trajes de negocios, Ozaki poseía ninguna ropa que no fuera un esmoquin y un pijama. Llevaba tanto para trabajar. (Ueda, 82 p.) A pesar de ello, fue ascendido a Jefe de Sección Contrato ( 契約課長 keiyaku kacho ? ), probablemente debido a las conexiones bien colocadas. (Ishi, p. 60)

Los problemas de Ozaki con el  alcohol continuaron empeorando, y dejó Tōyō en 1920, a la edad de 36 años se convirtió en un mendigo laico monje  budista en el centro de formación.
En 1926, se instaló en la isla de Shodoshima , Prefectura de Kagawa , en el Mar Interior , y se le dio el cargo de rector de la pequeña ermita de Minango-an en el templo de Saiko-ji.
Con lazos de su vida anterior cortadas, y sin ninguna posesión material, comenzó a escribir haiku en serio.
Su única antología, DAIKU (大空, Big Sky ) (El gran cielo), contiene poemas de los últimos meses solitarios, y sólo se publicó póstumamente.
Está disponible en una traducción al Inglés por Hiroaki Sato titulado:

 "Justo bajo el gran cielo, no me pongo un sombrero"


***



Al fondo de la neblina
el ruido del agua
y voy a su encuentro


Sólo días de viento
después que acabé de sembrar
la cebada


El ruido de las tijeras 
del jardinero.
yo me levanto tarde
-
con el ruido de las tijeras
de la casa del florista
to me duermo


Silbando sin parar
esta mañana
mientras el bosque azulaba


Una jornada sin una palabra.
Yo mostré 
la sombra de una mariposa


Tan solo
que muevo mi sombra
para mirar


¡Dos senos 
magníficos
y un mosquito!


En la punta de una hierba
ante el infinito del  cielo
una hormiga


A mi espalda pasa un tren,
yo arranco la mala hierba
sin levantar la cabeza


¿Denigrar a alguien?
yo me lavo el espíritu
desgranando habas


El Budha me da 
un poco de tiempo
yo me lavo la camisa


En la gran noche de diciembre
una  cama fría
es todo lo que tengo


El caballo
se espanta
sobre el tapiz de escarcha blanca


Por todas partes la muerte
y sin embargo el agua
corre por la noche


El borde del pozo
empapado de agua
Viento de atardecer

-(Trad. Vicente Haya)


Dijo:-Antaño el mar
llegaba hasta aquí-
y puso más leña en el fuego

-(Trad. Vicente Haya)


Una serpiente asesinada
en un día abrasador
Paso por encima

(Trad. Vicente Haya)


noche de luna 
una vez de vuelta 
Yo he comenzado una larga carta 


las altas olas azotan la arena 
sólo, un hombre 
que ha renunciado a todo 


en el bote de clavos 
todos los clavos
están torcidos


se ve un poco el mar 
por la pequeña  ventana


en mi ermita
 hay un gran pino solitario
Dónde se reúnen los gorriones


estoy tosiendo, pero estoy solo


Estoy muy enfermo 
las elegantes ramas de sauce 
en el viento


colina de primavera
 de detrás del monte
sale humo



el pescadero 
nombra sus peces con fuerte voz
 en una esquina soleada


después de reprender a mi esposa
bajo un sol abrasador 
Salgo a caminar


Cada vez que viene 
a sacar agua se perturba 
la sombra del sauce 


Para uno de los oídos, 
ella viene a contar un secreto 


Sentirse tan solo, 
que me voy a la cama 
no tengo ni un libro para leer



Ante mis ojos, 
un pez dio un salto. 
En la puesta de sol en la isla 


En caso de incendio 
 puedo ver todos mis muebles


La carta que estoy escribiendo acostado, 
se asomó a por un pollo 
Ser pobre 
ser pobre, con una hilera de plantas en macetas 


estoy completamente solo
 y el cielo de la tarde


Allí estaba, mi cara,
compré el pequeño espejo 
y volví a casa


No hay ningún contenedor. Lo sostengo en mis manos 
enfermo 
Estoy tosiendo. Pero yo estoy solo 


 En esta mañana helada
le regaño un perro 


Justo bajo el gran cielo, 
no me pongo un sombrero


Incluso las tijeras de uñas
he de pedir prestadas


el perro,
casi mueve la cola por mi


De este cuerpo solitario
las uñas
comienzan a crecer


Durante todo el día 
no he dicho ni una palabra, 
una mariposa proyecta su sombra



Con olas en secreto rodar en ella ha crecido luz. 



山 に 登 れ ば 淋 し い 村 が み ん な 見 え る

Si subes la montaña 
se puede ver 
Toda la gente sola en el pueblo



働 き に 行 く 人 ば か り の 電車

Sólo personas que se dirigían al trabajo 
están montando en el tren



壁 の 新聞 の 女 は い つ も 泣 い て 居 る

La mujer 
en el periódico 
en la pared 
siempre está llorando



心 を ま と め る 鉛筆 と が ら す

El corazón se pone junto 
con lápices y vidrio



春 の 山 の う し ろ か ら 煙 が 出 だ し た

Desde detrás de la montaña de primavera 
salía humo elevándose



月夜 の 葦 が 折 れ と る

Cañas en el claro de luna 
quebró



入 れ も の が 無 い 両 手 で 受 け る

No tengo ningún recipiente 
lo tomaré en mis manos



Imposible de enhebrar
el hilo en la aguja
Contemplo el cielo azul

-Trad. de Vicente Haya




Pintura de Hiroshige (1797-1858)






Fuente:
http://terebess.hu/haiku/koltok/ozaki_hosai.html
http://poetassigloveintiuno.blogspot.com.es/2014/04/ozaki-hosai-11437.html
http://nieblaeterna.blogspot.com.es/2012_07_01_archive.html
http://longdream.wordpress.com/2012/04/22/pencils-and-glass-more-free-form-haiku-by-ozaki-hosai-%E5%B0%BE%E5%B4%8E%E6%94%BE%E5%93%89/
Libro "Haiku-Do" de Vicente Haya (tres haikus)




Asombros afines: "Casa de Ausencias"



"Casa de Ausencias"
 de Karina Madariaga 



Epígrafes de Ginés García 

¡Cuánto pobre sueño mío 
en tu mirada olvidado! 




La poeta Karina Madariaga 
fotografiada por 
Mariana Marziali 


"El paisaje me habla; así lo vivo...
el campo, el río, el ambiente rural, los arroyos del pago, los puentes…los viejos árboles…."
-Karina Madariaga


*

"Casa de Ausencias"


Un solo cable de luz recorre la villa. 

Una arteria seca y negra que marca el día y la noche. 

Una soga humana para decidir las lunas y los soles. 

El cordón umbilical que muestra, sólo un poco, 

los cartones encimados 

los perros y sus heridas 

los viejos y sus heridas 

los niños y sus heridas 

los bebés y sus heridas 

(Las heridas de la vida. La vida misma herida) 

los trapos gomosos y mojados 

el olor de la orina en los rincones 

el amoniaco evanescente en los árboles 

el susurro de los árboles centenarios 

el susurro del amor en los troncos vegetales 

el aprender a escribir en la piel del árbol mayor 

el corazón grabado en la corteza casi humana del hermano vegetal 

las tetas secas de las doñas 

los pezones dulces y oscuros de las vírgenes 

los mocos verdes que ya maduran de los resfríos infantiles 

los ojos secos que ya no brillan de los viejos pobres 

las camas calientes abrazados a los perros 

los amores perros. 

Dar a luz. El caos. El amor. 

La primera ilusión, el bien primero, 

el miedo heroico de quererte en vano 

La vida empuja, la vida no es precaria, embruja. 

Hay más amor en estas zanjas que en todos los pavimentos. 

Los ojos brillantes y las dilatadas pupilas del amor sin vergüenza. 

Los negros sinvergüenzas. Manos negras en negras trenzas. 

Las manos calientes del amor. 

Los labios húmedos de las pibas de la villa. 

Los brazos de barro de los pibes mozos. 

Los cabellos esponjados de humo. 

El amor y la quema. El amor quema. 

Las venas azules de los brazos abrasados. 

Las camas increíbles con increíbles frazadas. 

La cama de hojas lanceoladas de menta bajo el amor. 

La sábana de los yuyos verdes y fornidos bajo el amor. 

Los pétalos entumecidos, perfumados, suaves después del amor. 

El eucaliptal dormido y su exhalación nocturna, despojada, 

serena y enamorada, soplando desde la barranca… su olor. 

Un chorro de agua en el rincón cercano 

se rompe en el tazón de mi memoria. 

Acá no hay fuentes de agua para adornar y menos para beber… 

Acá se toma cuando se puede. Acá se toma como se puede. 

Nos niegan el agua -¡el agua!- y nos mantienen con caña. 

Y nada más hay una sola canilla, muerta de sed, 

una sola canilla que no hace la lluvia ¿ven? 

Pero gracias al cielo la lluvia no nos olvida, no quiere, 

aunque también es cierto que ayudamos bastante: 

cuando los tachos secos como los pechos de las miserables rechinan 

y hay algo en los párpados turquesa que tientan el cielo 

y hay algo en el canto del gallo desafiante 

y hay algo en el canto de los pájaros para que amanezca 

¡gracias a nosotros el cielo no nos olvida!. 

Cae la lluvia silenciosamente 

sobre otra lluvia triste de hojas muertas 

Y la lluvia fecunda los tachos y el agua repiquetea en las latas 

y la tierra y sus polvos se aplacan 

y las pupilas se humedecen porque el cielo llora 

su elegía insípida, líquida, inodora… 

Nace el barro en los pies desnudos, nacen los pies del barro oscuro, 

se mete y hace ruidos y aplausos entre los dedos descalzos 

y aparece en la piel de los pescados, y enturbia sus ojos sudamericanos. 

La villa es un pez extraño, imposible…el villorio agonizante resiste: 

las escamas de la villa, las chapas como escamas marchitas; 

como los ojos negros de los peces vivos, 

son los ojos de brea del último muerto amigo; 

los baños en el río y el amor en el arroyo; 

la última ahogada en el remanso tortuoso, 

en el cauce para siempre perdida; 

las semillas del amor en el barro de las manos 

enjuagadas con el agua fecunda del gran río; 

el padre río y sus peces de plata y oro, enamorados 

de aquellos primeros hombres y sus sueños dorados. 

La villa sabe en su agonía crepuscular 

de los escapes furtivos en la noche. 

Entre los árboles, de plata es la luna una pandereta, 

como una lata de duraznos sangrantes recién abierta. 

Brillante sobre los eucaliptos, ángeles custodios, la luna… 

Astro angelical de blancura y dureza, cual hálito de bruma 

nos visita, no nos deja, no se apaga, a pesar de todo… 

Toda la luz de la villa dependiendo de que nadie corte la luz, 

la noche a la espera de que alguien desenchufe el cable… 

…para que vele tu sueño 

y, en tu dormida ignorancia, 

no sepas que hay un insomnio 

que, entre las sombras, te aguarda… 

En una letrina una luz inexplicable persiste. 

En una letrina la blanca luz candorosa ilumina. 

En una letrina la madre dice que todos esos, 

especialmente todos y esos, son sus hijos. 

El señor ha hecho en ella grandes cosas. 

Los árboles son testigos, pero 

la villa duerme, duerme tranquila el pulso de la risa 

El señor hará por ella grandes cosas. 

Pero la villa aún no lo sabe. 


Primer premio del Certamen “Ginés García”
(Noviembre de 2010)



Con todo mi respeto a los contertulios del foro, quiero compartir un poema que me ha prendado.
Deseo que sea disfrutado...
-Mirta Gili en el foro "El Rincón del Haiku"




***



Karina Madariaga
(San Nicolas del arroyo-Argentina)


...un campo, 
sembrado, 
visto desde la ventanilla de un auto… 
y vi tan claramente los versos de ese poema que para mí, de ahí en más, 
sería el campo… 
una inmensa página negra, 
verde, 
azul…
dibujada de versos.

-Karina Manariega-


*

Extractos de una entrevista de Ileana Andrea Gómez Gavinoser

1)    ¿Cuál es la relación de tu poesía con tu terruño natal?

El paisaje me habla; así lo vivo.
Antes de leer y escribir percibía de manera muy natural la presencia de la naturaleza.
En el caso de mi terruño, el amor por la ciudad se fue gestando muy de a poco;
primero fue el campo,
el río,
el ambiente rural,
los arroyos del pago,
los puentes…
los viejos árboles….

Recuerdo que en la escuela secundaria, al leer que la palabra verso derivaba del latín versus, y que eso era un surco para el pueblo romano, netamente  agrícola, la imagen que me vino a la mente fue la del campo, sembrado, visto desde la ventanilla de un auto…
y vi tan claramente los versos de ese poema que para mí, de ahí en más, sería el campo…
una inmensa página negra,
verde,
azul…
dibujada de versos.

Sobre los últimos años este afán de conocer y saber, y hacer saber.
…. El paisaje de la fábrica me mostraba las chimeneas del alto horno y en esa expansión de humo creía ver una fábrica de nubes…
siempre la poesía uniendo,
acercando,
comulgando…

...fue en las revistas Acero que mi papá traía a casa, que leí esos primeros cuentos fantásticos, con fotos en blanco y negro, que me hablaban de cosas que los libros de la escuela no.

...por ser hija de padres nacidos en otro lugar de la provincia, Salliqueló que significa “flor de los médanos”y es en esos médanos que cambiaban de lugar, o en los bosques de eucaliptos o de tamariscos de mi madrina
que el paisaje me habla.

Creo que los escritores llevamos un alma forjada en las impresiones de los terruños amados, como si fuera un collage de paisajes implícitos que   con pasión afiebrada queremos contar, mostrar…

Mi terruño tiene la arena de Salliqueló
y el barro de la orilla del Yaguarón;
la leyenda de la bestia guaraní que dio forma a la barranca y los sucedidos del campo;
el canto alerta de los teros
y las risas adolescentes de las bandadas urbanas de gorriones;
la tersura quieta del agua de los estanques
y su molino
y el arrullo del agua marrón que corre hacia el delta…
y tiene aromas de peperina,
y la frescura de una piedra a la intemperie…

2)    ¿Por qué has elegido la literatura como tu expresión, como tu voz?

...puedo sentirlo parte de mí, o sentirme parte de ello. Somos seres de palabra, y decir y nombrar está en nuestra naturaleza.

...siento: enormes deseos de comunicar ésta, mi experiencia, mi sentir, es cierto, pero sobre todo de saber y conocer el mismo mundo con los ojos de los otros, tener las miradas que enriquecen la experiencia de las percepciones…

Mario Verandi dice en un poema suyo “Hay tantas cosas que creen  en mí, hay tantos dolores que curo de palabra”… creo que por ahí va la cosa.

3)    ¿Cómo fue tu itinerario interior desde tu primer poema hasta el día de hoy?

Este recorrido fue en principio un desahogo. Me llevó a escribir de una manera natural la necesidad de manifestarme por la extracción de un árbol en el fondo de mi casa. Tendría 7 u 8 años. No quería que sacaran el árbol, pero estaba herido y al partir el tronco, rebalsó de gusanos blancos… así que, a la tristeza por la pérdida se le sumó la angustia por esa muerte lenta y repugnante, ahí, atrás de mi ventana, sin haber hecho nada.
También por esos años, en el medio de un viaje, vi un campo de lino en Santa Fe, y verlo tan cuadrado y celeste, me hizo ver que parecía un pañuelo, y de esa comparación a nombrarlo “pañuelo celeste”, callando el elemento, hubo un paso.  Querer anotarlo para que no se me olvide esa mudanza de sentido, que luego supe, se llama metáfora…. Como luego  entrevistar a mi papá para que me contara de sus mascotas, del campo, de los abuelos que no conocí, todas esas acciones tienen que ver con el afán de recopilar, investigar y comunicar que luego ejercí, por ejemplo, en la radio de San Nicolás, LT 24 durante más de cuatro años.

Veo que siempre he hecho las mismas cosas, miro mis actitudes o comportamiento actual y como en una puesta en abismo se me vienen a la mente sendos actos germinales en la infancia o la adolescencia.

Me ayudó mucho para crecer la curiosidad,
el querer entender cómo determinadas cosas podían contarse de esa manera, o de otra.

En la escuela devoraba los libros, es cierto.
En la secundaria me salía del corset del programa o libro de rigor, para descubrir otros o similares en la biblioteca. Y cerca de los 16 años tomé una charla literaria, fui a una conferencia de un escritor llamado Alberto Lagunas que hablaba de Horacio Quiroga, de quien había leído hasta el recitado sus cuentos de la selva.
Y vi que podía decirse más de lo que la escuela mostraba.
Algo que me marcó profundamente de ese encuentro, además, fue el hecho de ver tanta gente que se interesara por ello, y supe que todas esas mujeres jóvenes eran estudiantes de letras…
Era la época en que decidí que quería seguir esa carrera.
Afortunadamente se cursaba tan cerca de mi casa, y estaba a mi alcance…
Ese escritor fue mi profesor de Literatura griega y meridional, y en el marco de sus clases pude animarme a mostrar un poema, por primera vez.

Todavía recuerdo que me parecía que mi pobre texto estaba puesto en una cama de autopsia, y todos opinaban sobre él, y analizaban sus partes, y señalaban repeticiones o lugares comunes
… fue muy impactante tomar esa distancia.
Luego Lagunas me dijo que era publicable, y que para quebrar las reglas había que conocerlas. Atesoro ese momento en la memoria.
Íbamos caminando por una callecita lateral, ya a la salida del profesorado…
Nunca le dije que su conferencia de Horacio Quiroga fue tan importante para mí.
Debería hacerlo.

4)    ¿Qué rol desempeñas en tu ciudad y qué quieres transmitir a tus alumnos cuando enseñas literatura?

En mi ciudad sucede conmigo una cosa curiosa, que me divierte bastante: suelo ser inclasificable.
No aciertan a presentarme como docente,
o realizadora,
o gestora cultural…
inclusive a veces me han dicho colegas, en la sala de profesores, “ah, yo creí que dabas clases de ciencias naturales”.
Esto de andar compartiendo camino con la ong Acuerdo Ambiental, desde sus orígenes, hace que muchos piensen que me ocupo de temas ambientales ecológicos.
Y hasta a veces he escuchado, “por qué das ese tema si no tiene que ver con el programa de Literatura”. Realmente, y por todo lo que te decía antes, concibo la realidad como algo entero, no estancado en compartimentos  exclusivos.

Cuando enseño literatura trato de transmitir amor,
entusiasmo,
y dar herramientas
o un marco para que sean autónomos
y disfruten de la lectura.
Hoy más que nunca es necesario leer y comprender, no sólo lo escrito,
sino las imágenes,
¿cierto?
Por eso propicio actividades en las que leen la realidad,
un cuadro,
una lámina,
un video clip
…esas estéticas les resultan más cercanas y desde ahí,
a la abstracción de la palabra.

5)    ¿Qué relación guarda tu poesía con tu yo más interno y con relación a todo tu entorno?

Creo que se nutre de ese ambiente y del paisaje interior del que te hablaba.
Porque habla de lo mismo,
o porque no tiene nada que ver,
que es otra forma de tenerlo en cuenta,
siempre se relaciona.
Hay como lazos invisibles que establecen su impronta.
La poesía embellece el mundo, el mundo es poesía para los ojos del poeta.

6)    ¿Qué es la poesía?

Es realización expansiva,
es un espacio para dar y recibir,
es un gran trabajo tratarla
y un enorme alivio que vea la luz.
Es un acto generoso el darla a otros.
Y es generoso leerla dispuestos
sin pereza,
para resignificarla continuamente.
Es como el lenguaje de Dios.

7)  ¿Cómo concibes tu vida en y con la poesía y las demás Artes?

Concibo una vida dedicada a ello, en ese sentido la vocación a veces es como una condena,
porque cuando disfrutás de tu trabajo,
no hay horas libres
o vacaciones.

9)  ¿Qué significado de vida tiene para ti tu reciente premio en poesía?

Es un gran alivio,
siento que ahí estoy yo,
que pude vencer algunas barreras y construir algo sólido.

¿Soy una docente que escribe?
¿soy una escritora que da clases?
En esos umbrales de dicotomía, llega el Certamen Ginés García a recompensar ambas esferas juntas.

Como premio, el hecho de poder conversar sobre mi escritura con la autora Alicia Genovese (Jurado que eligió mi poema entre todos los de la provincia, junto con Diana Bellesi) me da otra dimensión de las cosas.

Hacer explícitas algunas cuestiones, ser consciente de algunas cosas, reconocer en mis poemas lo que tienen de fortaleza, hacerlo parte del oficio… todo esto, me gratifica enormemente. Cada encuentro con Alicia en su casa, es una marco para encauzar las imágenes, construirlas, seguirlas en su fortaleza, identificarlas… realmente disfruto mucho ese espacio.

10) ¿Piensas publicar algún libro próximamente? ¿qué significado tiene para ti esto?

Estoy trabajando en la reedición de un libro clásico de nuestra ciudad, conocido como los DOCE POEMAS.
Por otra parte estoy preparando una serie de historias para la calle histórica De la Nación,
de nuestra ciudad,
una especie de memoria ficcional
desde la voz de los edificios patrimoniales más representativos,
como la Casa del Acuerdo,
el cine teatro Palace, demolido, etc.
Entre ellos, la inclusión de los edificios escolares es prioritaria, para construir esta noción de valor patrimonial en las comunidades educativas.

11) Por último, un pensamiento o sentimiento acerca del arte que profesas.

Ejercer  este oficio,
y enseñar son un continuó en mi vida.
Esta inclinación  voluntaria en la que persisto,
y la continuación en ello hablan de afecto,
interés
y perseverancia.
Tenaz, entusiasta o porfiada,
anhelo seguir creciendo.




Pintura de Hasui Kawase 川瀬 巴水(1883-1957) 




Fuente:
http://www.elrincondelhaiku.org/foros/viewtopic.php?t=20073&highlight=isa
http://blogsdelagente.com/ileanaaggavinoser/2011/04/26/la-poeta-karina-madariaga-san-nicolas-de-los-arroyos-desde-su-mundo-poetico-interior-hacia-la-belleza-del-mundo-circundante/
http://www.diarioelnorte.com.ar/nota4729_proponen-declarar-el-%E2%80%9Cdia-de-la-%C3%91%E2%80%9D-para-poner-en-valor-la-letra.html


Libro: " Las cinco estaciones" de Elías Rovira



El profesor de la UCLM, Elías Rovira, presenta su libro de haikus: 
“Las cinco estaciones”

El Ateneo Albacetense acogió la presentación de "Las cinco estaciones", de Elías Rovira. 
El autor comentó a La Tribuna de Albacete las características de este poemario, editado por QVE.
Elías Rovira es vicepresidente de la Asociación de Haiku de Albacete (Agha), redactor jefe de Hojas en la Acera (Gaceta Internacional de Haiku) y miembro del colectivo Puente de Madera de Albacete.




Un libro de haiku: 
"Las cinco estaciones" 
de Elías Rovira,  
editado por QVE, libro que ha sido premiado ex aequo 



Sólo el rocío
deja ver
la telaraña



“Las cinco estaciones” que ha sido presentado en el Ateneo Albacetense. Su autor, el profesor de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en Albacete, Elías Rovira, habló de esa “quinta estación” que incorpora el título de la obra refiriéndose a la popular Feria de Albacete, a la que el poeta ha querido rendir un homenaje en sus páginas precisamente a escasas horas de que abra sus puertas.

-ELía Rovira- “también quería hablar de la Feria en formato haiku, para mí es algo entrañable que asocio a una estación más una vez acabado el verano y cuando aún no ha entrado el otoño”.

Ante un numeroso auditorio, el acto de presentación del libro ha estado presidido por el presidente del Ateneo de Albacete, Tomás Mancebo, y en él han intervenido el vicerrector de Transferencia y Relaciones con Empresas, Pedro Carrión, el director de Ediciones Que Vayan Ellos (QVE), Miguel Ángel Aguilar, editora del libro, y la autora del prologo de la obra, Toñi Sánchez Verdejo.




Albacete es un referente mundial  del haiku en castellano.
-Elías Rovira


En su intervención, Rovira no dudó en afirmar que, hoy por hoy, Albacete es un referente mundial  del haiku en castellano. 
A ello ha contribuido la Asociación de Gente del Haiku de Albacete, y las numerosas actividades relacionadas con esta iniciativa cultural promovidas por la UCLM de las que cabe destacar el concurso regional de Haikus, del que ya se llevan  celebradas seis ediciones. Este certamen está organizado por la Biblioteca General del campus de Albacete bajo la coordinación de su director Ángel Aguilar, y el responsable de  la biblioteca del edificio Melchor de Macanaz, Frutos Soriano, ambos son reconocidos escritores de haikus con varios libros publicados.

Cabe apuntar que en su faceta académica, Elías Rovira cuenta con numerosas publicaciones e investigaciones en el ámbito de las urgencias médico-quirúrgicas. 
Como escritor de haikus ha organizado e impartido cursos y encuentros internacionales.

El libro presentado ha sido galardonado ex aqueo con el primer premio de poesía Elías López Roldán que convoca el Ateneo Albacetense
El Haiku es un breve poema de tres versos de origen japonés que refleja  un suceso del mundo externo surgido especialmente  de la contemplación de la naturaleza.


*

Miguel Ángel Aguilar-destacaba:
«hemos querido sacar a la luz este libro que, en buena parte, nos habla de la Feria de Albacete, apenas unas horas antes de que la propia Feria abra sus puertas. Es nuestra particular celebración».


*

-La tribuna de albacete-¿En qué medida influye su pertenencia a la Asociación Gente del Haiku para hacer realidad una obra como ésta?
-Elías Rovira-Desde luego en la asociación hacemos bastante trabajo conjunto, mantenemos dos seminarios mensuales para la puesta en común de ideas, y ese trabajo en común hace profundizar mucho más en el conocimiento del haiku.
Es algo que me ha apasionado en los últimos años y me he dedicado a su estudio y lectura y también en escribir.

-La tribuna de albacete-Es el premio Elías López Roldán.
-Elías Rovira-Sí, presenté el poemario de haikus a un concurso de poesía tradicional, digamos, y la sorpresa fue que me premiaron ex aequo, junto a Francisco Jiménez Carretero, con el premio de poesía Elías López Roldán del Ateneo Albacetense, donde se presentó.

-La tribuna de albacete-¿Qué tiene el haiku que engancha a los escritores?
-Elías Rovira-Es una forma tan breve, donde de tienes que despojar de todo tipo de recursos, que es como ir a pecho descubierto.
No hay adornos, al contrario, cualquier tipo de rima, metáfora, epíteto, se considera trampa y no vale.
Es una forma de contar la vida tal cual es, sea hermosa o no.
En este sentido, sí que hay veces se toma como mera estética y quedan en la forma breve de contar, pero el haiku es mucho más que una forma, tiene que tener un contenido de vida, naturaleza, un trozo del día a día.


*


Elías Rovira


"El haiku es mucho más que una forma, 
tiene que tener un contenido de vida, naturaleza, 
un trozo del día a día".





Fuente:
http://haikusenalbacete.blogspot.com.es/2012_09_01_archive.html
https://www.google.es/search?q=lluvias+cont%C3%ADnuas+de+veronica+aranda&espv=2&biw=1034&bih=622&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=wWsoVNHhG6LCsAS8toL4Bw&ved=0CC4QsAQ#tbm=isch&q=las+cinco+estaciones+de+elias+rovira&imgdii=_
http://www.latribunadealbacete.es/noticia/ZEEFED1E2-FDAB-BAB1-CB2D189726985028/20120906/elias/rovira/siento/vivimos/estacion/mas/feria
http://www.miciudadreal.es/2012/09/06/el-profesor-de-la-uclm-elias-rovira-presenta-su-libro-de-haikus-las-cinco-estaciones/
http://especiales-albacete.laverdad.es/feria-albacete/879-elias-rovira-presenta-su-libro-de-haiku-japones-sobre-la-feria



Libro: "Lluvias contínuas" de Verónica Aranda




Verónica Aranda Madrid(1982).


He vivido en Italia, Bélgica, Portugal, India y Marruecos.
He publicado los libros de poemas: "Poeta en India" (Melibea, 2005. Premio Joaquín Benito de Lucas);
"Tatuaje" (Hiperión, 2005, premio Antonio Carvajal de poesía joven);
"Alfama" (Fundación José Hierro, 2009, IV Premio Margarita Hierro);
"Postal de olvido" (El Gaviero, 2010, Premio Arte joven de la Comunidad de Madrid);
"Cortes de luz" (Rialp, 2010. Accésit del premio Adonáis 2009);
"Senda de sauces. 99 haikus" (Amargord, 2011);
"Café Hafa" (Tres Fronteras, 2012. Premio Antonio Oliver Belmás);
"Lluvias continuas,ciento un haikus" (Polibea, 2014).
Y la traducción de "Poemas de los Himalayas" de Yuyutsu RD Sharma (Cosmopoética, 2010)



(Reseña de Lluvias continuas. Ciento un haikus, Verónica Aranda, Polibea, Madrid, 2014)

    Nacida en Madrid en 1982, Verónica Aranda ha vivido en Italia y en Bélgica, donde cursó Bachillerato internacional en Bruselas. Es Licenciada en Filología Hispánica y realizó sus estudios de doctorado en Nueva Delhi, becada por el gobierno indio. Durante algún tiempo compagina la interpretación de fados con la escritura. Ha preparado traducciones al castellano desde el portugués y el nepalí.
   Su quehacer integra los títulos Poeta en India, Tatuaje, Alfama, Postal de olvido, Cortes de luz, Senda de sauces. 99 haikus, Café Hafa y Lluvias continuas. Ciento un haikus, entregas reconocidas con los premios Joaquín Benito de Lucas, Antonio Carvajal, José Agustín Goytisolo, Arte joven de la Comunidad de Madrid, un accésit del Adonais en 2009 y el Premio Antonio Oliver Belmas, entre otros.
El sujeto verbal de Verónica Aranda tiene bajo su lecho una maleta disponible. La evocación y el recuerdo de itinerarios son rasgos principales en sus libros. Las vivencias retornan trasmutadas en secuencias que dejan una fuerte vinculación entre la intimidad y el paisaje. Los escenarios del fluir temporal perduran entre las palabras; los versos plasman un tiempo cuyos efectos expanden retazos de rostros, distancias y emociones. Son los ecos de una conciencia en vela, con el tono de voz de los regresos.
   La poeta ha empleado el haiku con frecuencia. Su afán creador conoce la singular impronta del haiku para dibujar el instante y dar brillo a la atmósfera fugaz de los elementos entrevistos. Así ha desarrollado una escritura de sensibilidad despierta, introspectiva y atenta al detalle, que alumbró títulos como 99 haikus (Madrid, 2011).
   En Lluvias continuas vuelve a las diecisiete sílabas y sortea algunos esquemas preconcebidos. El más resistente es el supuesto espíritu japonés, que obliga sin más a un intrusismo mimético.
Es una especulación errónea y fácilmente desmontable: ni todos los haikus japoneses son iguales, ni los temas son únicos y ni siquiera cada voz se libra de la personal evolución en el tiempo.
   El poemario organiza su colecta de haikus en cinco franjas, cada una de las cuales lleva como epígrafe un sustantivo y se acoge al magisterio de un autor clásico.
El primero, “Camino”, tras la estela de Taneda Santoka, se asoma a una travesía cuajada de elementos al paso:

“Piñas caídas  
donde empieza el camino. 
Viento en los chopos “


De estos haikus procede el título:

“Lluvias continuas.  
Las primeras hortensias  
han florecido “

Son textos que albergan intuiciones de una voz dispuesta a ser, sin buscar nada.
En “Bosque” se contempla la naturaleza; el umbral es un haiku de Chiyo-ni, monja budista, de extrema precocidad que añade a la estrofa la mirada sentimental. El entorno cobija asombro, sacude con sus matices a quien participa de la belleza y convierte al sujeto en pálido reflejo de lo externo.
   “Aldea” aborda la vida comunitaria. La convivencia reparte quehaceres y las palabras plasman esa labor del otro o su mera presencia, ya sea en el taller, en las aceras, en el recinto solitario del jardín o junto a la madrasa.
   Arquetipo del magisterio clásico, el iniciador del haiku, Matsuo Basho abre el apartado “Montaña”.  El nombre esencial del haiku encarna al caminante que se desplaza de un sitio a otro sin dirección “porque cada día es un viaje y la casa misma es viaje”.
En esta sección, Verónica Aranda se identifica con la vaga inquietd de un paisaje cambiante, hecho para enlazar pasos y vicisitudes.
   Cierra el libro “Mar” un breve muestrario con la presencia cercana del mar; este espacio de belleza y meditación inspira textos en los que también está presente el laboreo de los pescadores y el multiforme vitalismo acuático de peces, medusas, o cangrejos…
   Lluvias continuas propaga desde el haiku un ideal de belleza. Cobija la humildad de lo transitorio y da voz a una sensibilidad que antepone la imagen de las cosas a las cosas en sí. El sueño siempre es más valioso que lo real.

-José Luis Morante
Blog “Puentes de papel”, 2/2/15
http://puentesdepapel56.blogspot.com.es/2015/02/lluvias-continuas-veronica-aranda-el.html





Verónica Aranda


El haiku se tiene que haber vivido para poder decirlo, 
aquí no vale la imaginación de la poesía. 
Muchos haikus clásicos nacieron de una peregrinación 
y en mi caso también ha sido así, 
gran parte de Lluvias continuas  
lo he escrito caminando.




"Lluvias continuas"
Verónica Aranda

Acaba de publicar en la Editorial Polibea 
“Lluvias continuas” 
un libro compuesto de ciento un haiku. 

Me he alegrado al leer este libro de haiku de Verónica Aranda por varios motivos. 
Me gusta la gente que arriesga, que no teme publicar porque al fin y al cabo es la única manera de tomar el pulso real de lo que escribe y de lo que quiere transmitir. 
En este sentido, Verónica ha sido valiente. Además valoro el esfuerzo que creo honestamente está realizando para iniciar el camino del haiku en la línea de la escuela de Vicente Haya
Se nota su tesón y su aplicación para ceñirse a sus enseñanzas, pero como contrapunto, en este  caso, “ceñirse a” le ha restado algo de frescura y espontaneidad. No pasa nada. Con el tiempo seguro que suelta los corsés que en un comienzo se hacen imprescindibles para evitar desboques.
Al leer los haikus de Lluvias Continuas, he tenido la impresión de hallarme ante un grabado  de Escher basado en la escalera de Penrose. He podido sentir una Verónica voluntariosa que asciende y desciende. Que cuando cree que sube, baja y viceversa. En ese aparentemente imposible recorrido, nos va mostrando sus hallazgos, asomándose a diversos paisajes que van desde la humildad y la sencillez de este haiku:


Un manantial.
La libélula roja
vuela hacia el agua.


hasta la complejidad barroca que a mi juicio pesa mucho, demasiado para un haiku, de este otro:


Beben absenta
la noche del eclipse
los comediantes


Creo que se encuentra,  en cuanto al haiku se refiere, en un momento crucial en el que ha de decidir por dónde quiere ir y si le compensa salir de esta escalera trampa en la que tengo la sensación que se encuentra algo desorientada.
Los haikus de Verónica que me han tocado el corazón, probablemente sean los que a la mayoría de lectores deje fríos. Pero a mi entender, son precisamente esos, los más sencillos y que se hallan libres de presencias pesadas para el haiku, los que vibran siguiendo  esa máxima que en el haiku se hace patente de  “menos es más”.
Verónica tiene cosas que decir. No cabe duda que posee sensibilidad y que se expresa bien, muy bien en poesía… Es una buena recolectora de esencias. Pero es precisamente esta condición la que más le lastra a la hora de escribir haiku y por eso tiene mérito. Vaciarse y dejar espacio para que suene el haiku a través de su voz sin que suene a retórica occidental,  requiere un sobreesfuerzo.
La naturalidad en el haiku es imprescindible. 
El haiku que nace en una probeta, sabe a artificio por muy bien que se mezclen sus componentes. Pero esta condición de naturalidad o artificio, sólo la notarán los catadores expertos. En la conciencia de cada haijin está el ser honesto con el mundo y consigo mismo para dejar que lo que tenga que manifestarse en un haiku se manifieste sin que la sombra del poeta termine siendo el auténtico protagonista del poema.
Todo un maravilloso reto que Verónica está capacitada para afrontar.

-Mercedes Pérez 




Lluvias continuas, Verónica Aranda 
 Ilustraciones interiores del libro: 
Ángel Aragonés
Pról. María Antonia Ortega. Polibea, 
Madrid, 2014. 82 
pp. 10 € 

Es el haiku como el cine mudo de la poesía.
Y a través de él cumple la poesía una de sus funciones esenciales que no es otra sino la de crear espacios vacíos, incluso en la vida social.
En el haiku siempre nos ha parecido que la ubicuidad del espacio desafía a la fugacidad del tiempo, sin embargo este libro es una cruz de espacio y tiempo, dado el carácter secuencial del paso del “monje albino” por alguno de sus poemas, remembranza del vagabundo, pero también de la stasis, en la que la condición del movimiento consiste precisamente en el “no moverse”, el reposo del cuerpo y una intensa vida interior, el éxtasis.
El haiku es siempre el destello del instante, pero también un punto de intersección sutilísimo entre Heráclito y Parménides, entre el hombre y la naturaleza, como los animales domésticos que acompañan al ser humano y que son un haiku vivo; entre la palabra perdurable y el silencio definitivo.

 -María Antonia Ortega   
(Fragmentos del prólogo de "Lluvias contínuas")                                                                                                
                                                                        



Un carromato
lleno de moras blancas.
Zumban las avispas.



Atravesando
groselleros en flor
Luna de agosto.


Día de invierno.
Del bolsillo del músico
cae una nuez.


Quietud austral:
en la isla reposan
los cormoranes.


Llega el otoño:
una rama del tilo
amarillea.


En las escamas
de cada pez que emerge
la luna llena






Se despereza
un gato entre los tréboles.
al fondo del mar





Noche de pesca.
Las señales del faro:
cuatro destellos





La pleamar.
Trotan caballos negros 
hacia el océano








Ilustraciones interiores del libro: 
Ángel Aragonés


"El haiku es siempre el destello del instante"
-María Antonia Ortega 
   





Días de julio:
junto al frambueso en flor
dormir al raso.


Por el sendero
caen agujas de pino.
Pasa un tejón.


Espino en flor.
La aldea de pizarra
deshabitada.


Campos de escarcha.
En el zurrón del nómada
su carta astral.


Un crematorio.
En el umbral tres niños
bailan peonzas.




Ilustraciones interiores del libro: 
Ángel Aragonés









Fuente:
http://veronicaaranda.blogspot.com.es/search/label/Haikus
http://elreflejodeuzume.blogspot.com.es/
https://www.google.es/search?q=lluvias+cont%C3%ADnuas+de+veronica+aranda&espv=2&biw=1034&bih=622&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=wWsoVNHhG6LCsAS8toL4Bw&ved=0CC4QsAQ
http://www.luzcultural.com/?p=1022
http://es.paperblog.com/resena-de-lluvias-continuas-por-nuria-ruiz-de-vinaspre-2631368/



sábado, 20 de septiembre de 2014

Tagami Kikusha Zenshu (1753 - 1826), Tagami Kikusha-ni,



 Tagami Kikusha Zenshu (1753 - 1826)

Kikusha-ni 田上菊舎  significa "choza de crisantemos"
fue originaria de Chôfu, provincia de Nagato. Monja Budista, de la Tierra Pura, al igual que Chiyo; fue discípula de sankiô.
Poeta y religiosa budista japonesa, 
Realizó un peregrinaje a través de todo Japón
 y en sus haiku refleja sus vivencias.



Tagamin Kikusha-ni (1753-1826)




Engullendo nubes y brumas,
dispuesta a atravesar el camino
de la montaña de los crisantemos
(Trad. Vicente Haya)


Sonriendonos
el torii rojo de montoyama
cara a cara los dos



A mi manera 
Ningún espíritu de fortuna 
solo nubes de flores.



Disfruto el aprendizaje de las cosas comunes.



Incluso arrastrándose en la arena 
la enredadera 
florece.



El ayer pasó y el mañana es todavía incierto.



En mi creencia, disfruto incluso el final de la estación.



Mi único credo... 
La montaña del tesoro, 
las flores de seis pétalos de la nieve.



Una brisa fragante 
sopla de china 
Sobre estos siete cordones.



Todo mi cuerpo 
en este otoño 
se siente crepúsculo en la lluvia.



Entre montañas profundas 
en mi sombrero 
el sonido de la hoja.



Tomando el fresco 
sobre el puente 
la luna y yo quedamos solas.



Deseo partir peinada de luna 
bajo el cielo errante.



Mientras floreces 
No te olvides de tu fragancia 
flor de la orquídea.



Dejando la verja montañosa, 
encontré ha Japón. 
Canciones en los recogedores de hoja de té.



En mi vida, disfruto de mis viajes y disfruto cuando regreso a casa.



Hoy de nuevo hoy.
la felicidad de sus nuevos brotes
una rosa de Sharon



Pálidas parecen las hojas Rojas del otoño 
ante las olas Verdes 
de los campos de arroz.



Empleo mi vida en vagar 
por el camino mientras guardo las flores 
 de las cuatro estaciones en mis pensamientos.







Pintura de Katsushika Hokusai (葛飾 北斎 (1760-1849)
"Crisantemos"



viernes, 12 de septiembre de 2014

ESOS HAIKUS QUE... Mirta Gili,






desciende por el tronco...
en la grieta se pierde
otra gota de lluvia

-Mirta Gili-




Pintura de Ogata Korin 尾形 光琳  (1657 – 1716)



Un conejo en la lunao Tsuki no Usagi (月の兎) leyenda



Un conejo en la luna


Una de las tradiciones más comunes y conocidas del Japón es la del conejo de la luna o Tsuki no Usagi (月の兎). Según los japoneses se puede ver la figura de un conejito preparando pasta de arroz o Mochi (餅) con un mazo llamado kine (杵).
El proceso de amasar el mochi llamado mochitsuki (餅つき) coincide en pronunciación con el de la palabra Luna llena mochitsuki (望月).

La leyenda es más o menos así:
Hace mucho tiempo vivían un conejo, un zorro y un mono que creían haber sido pecadores en sus vidas pasadas. Como castigo, se habían reencarnado como animales.
Decididos a enmendar sus anteriores pecados, se reunieron un día y prometieron el uno al otro ser buenos y amarse como hermanos.

Desde el cielo, Taishakuten, una de las deidades del país de los dioses, les contemplaba con incredulidad. Pensó para sus adentros: “¡Imposible! ¡Este mundo esta lleno de rencor! Incluso los hermanos serían capaces de odiarse, robarse o aún matarse entre ellos. Los humanos ya no sienten más compasión ni remordimientos, ¿y me vas a decir que estas bestias sí?”

Para comprobar la veracidad de su fe, Taishakuten se transformó en un hombre viejo y débil y descendió al mundo de los pecadores, dónde vivían los tres animales. Se echó en un camino, haciendo ver que estaba gravemente enfermo, dolorido y cercano a la muerte. Pronto los tres animales pasaron cerca del hombre, aparentemente moribundo.

“Misericordia. Por favor, ayudad a este pobre hombre” rogó a los tres animales con una voz frágil. “Tengo un camino por recorrer delante de mí, pero me han superado el hambre y la sed. Que alguien, algo, le ofrezca por favor a este viejo hombre la salvación…”

Viendo que ésta era la ocasión perfecta para demostrar su determinación de ser buenos, el mono salió corriendo hacia el bosque y trajo de vuelta frutas y plantas; el zorro fue a un cementerio y trajo de vuelta ofrendas que habían dejado a los muertos: pasteles de arroz, pescado, bebidas y otras cosas.

Como el conejo era pequeño y débil, tenía que mantenerse alejado de los cazadores y los niños traviesos que se divierten abusando de los animales miedosos. Por eso no pudo encontrar nada para salvar al hombre moribundo. Lleno de vergüenza, se dirigió al hombre viejo: “Lo siento pero aún no he podido encontrar nada; voy a ir a buscar a otro sitio. Por favor, haced un fuego pequeño y esperad a que vuelva”, les pidió.

De pie al lado del viejo, orgullosos, el zorro y el mono se estaban impacientando. “El conejo no ha traído nada, ¿y ahora nos pide que hagamos un fuego y esperemos a que vuelva? ¡Qué inútil!” se quejaron el zorro y el mono, disgustados.

Poco después volvió el conejo, aún sin nada. Se quedó mirando el fuego y saltó en sus llamas, convirtiéndose en comida para el viejo. Taishakuten quedó muy impresionado y conmovido por este acto de entrega tan sacrificado y proclamó que el conejo debería ser subido a la luna, para que los humanos recordaran para siempre al conejo y su acto heroico y desinteresado.







Fuente:
https://www.facebook.com/felix.arcearaiz?fref=ts