viernes, 31 de marzo de 2017

Peonía






Pintura de Tanigami Konan 谷上廣南 (1879-1928)




Yama-ari no
akarasama nari
hakubotan

山蟻のあからさま也白牡丹


Una hormiga de montaña
resalta con claridad
en la blanca peonia

-Yosa Buson

(Trad. Vicente Haya)

Una hormiga que percibimos, en principio, únicamente porque mancha la belleza de la blanca peonia. La hormiga era la razón de que su blancura no fuera perfecta: esa flor tiene un minúsculo ser vivo recorriéndola, vivificándola. Bien mirado, un haiku en el que se revela la maravilla de poder ver algo pequeñísimo a los ojos es un haiku que celebra la existencia de esa criatura. Pero hemos decidido tratar los haikus de los sentidos como parte del adiestramiento que nos lleva a la percepción de lo sagrado, y no como haikus en sí mismos de asombro por lo sagrado. Lo sagrado que buscamos está en el propio camino y no al final del mismo.
-Vicente Haya



***



Cuán a regañadientes
La abeja emerge de las profundidades
Dentro de la peonía

How reluctantly
the bee emerges from deep
within the peony

-Matsuo Bashô


***


koraekanete
kuzureru yoru no
botan kana

incapaz de aguantar más
la noche se rompió
para la peonía

-Chiyo ni

(Trad. Vicente Haya)



Pintura de Tanigami Konan 谷上廣南 (1879-1928)




botan kitte
ki no otoroeshi
yûbe kana



Se ha deshojado
la peonía: los pétalos
uno sobre otro 


-Yosa Buson

(Trad. de José María Bermejo) 


Yosa Buson, supo hablar así de una peonía:

La escena que se nos expone -una flor deshojada- es, a primera vista para nosotros, sencilla e intrascendente. Me atrevo a decir que a priori ningún autor occidental habría hablado de ello con tal "descaro" descriptivo. Empero, nos sorprende y nos fascina una actitud poética tan seria y profunda, capaz de reparar en el dramatismo y la belleza de unos pétalos recién caídos de una flor, y la forma de amontonarse entre ellos. Para que tenga lugar esta sublimación del mero hecho trivial, el poeta, antes de coger el pincel y escribir el poema, ha debido alcanzar una comunión espiritual con la escena que presencia.

La delicadísima materia poética de la que están hechos estos pequeños milagros japoneses de 17 sílabas que llamamos haiku, aun cuando procede de la tradición nipona más arraigada, se nos revela al resto de culturas del mundo como algo universal y, al mismo tiempo, adaptable a cada una de ellas. No en vano es la Naturaleza igualmente universal y cambiante. A principios del siglo XX, a raíz de la apertura comercial y cultural de Japón al resto del mundo, comienzan a aparecer los primeros intentos de componer haiku en occidente, también en el contexto de la poesía hispánica.
-Luis Corrales Vasco





Pint. Yosa Buson 与謝蕪村 (1716-1784)






Fuentes:
https://books.google.es/books?
http://blogs.periodistadigital.com
http://www.lasombradelmembrillo.com