lunes, 10 de octubre de 2022

La Mujer en el Haiku Clásico Japonés

 


 La Mujer en el Haiku Clásico Japonés


El artículo con los haikus de las haijinas clásicas compilados por Alfredo Lavegne está bloqueado, algunas de las fotos, haikus e información adicional de las autoras clásicas son aportaciones de la investigación y estudio de la autora de este blog. 

Gracias Alfredo por tu buen hacer en esta selección de haikus de mujeres haijin sumamente difícil de encontrar.

-Xaro Ortolá


Pintura de Suzuki Harunobu 鈴木春信 

(1724 - 1770)




Kawai Chigetsu (1632-1718)






Sola en la cama

Escucho un mosquito

Revoloteando una triste melodía



Vienen los niños -

me sacan de la cama

y los años se van.



Para mi trabajo

En el fregadero

El canto del uguisu



Visité su tumba en Kiso.

De abrir la puerta mostraría al Buda

Brote de flores



Señalan con la mano -

En puntillas los niños

la luna admiran.


- Adaptación al castellano, compilación y selección de: Alfredo Lavergne


*


En el estanque 

los nuevos renacuajos 

en agua tibia.


Saltamontes 

cantando en las mangas 

de un espantapájaros.


Gatos haciendo el amor en el templo 

La gente culparía a un hombre y una mujer

 por aparearse en tal lugar.


Señalando con el dedo 

 con los pies de puntillas

 los niños admiran la luna.


Una ráfaga de invierno

 sin color para mostrar 

sin hojas para rasgar.


Los saltamontes 

gorgojean en las mangas 

de un espantapájaros.


Sola en la cama 

oigo un mosquito macho zumbando 

una melodía triste.


Los nietos vienen

 y me sacan de la cama

 los años se van.


Un brote de bambú 

escapando de su vaina. 

¡Un guerrero en armas!


Las azaleas en el acantilado 

miran el reflejo en el lago 

del atardecer.


Yo sé incluso sé

 lo que no soy tristeza 

en una tarde otoñal.


Esta luna

 si hubiera otra 

habría una lucha.


Envejezco 

incluso las flores 

en su esplendor.


Hasta el mediodía

 no sentí especial ansia

 el hototogisu.


Visité su tumba en Kiso: 

al abrir la puerta, mostraría al Budha 

flores brotando.


Flores de arroz 

estas también, 

el regalo de Buda.


- https://akifrases.com/autor/kawai-chigetsu


Den Sute-jo (1633-1698)

Discípula de Basho.


En el agua

teme a su reflejo

la luciérnaga.


Mañana nevada.

Por todas partes

huellas de zuecos.


Verano.

A través de la nubes

hay un atajo a la luna.


Ni una sola hoja

No duerme ni la luna

En este sauce


- Adaptación al castellano, compilación y selección de: Alfredo Lavergne


¡Ah, qué caliente 

la piel de una mujer, 

la piel que esconde!



Ni una sola hoja, 

no duerme ni la luna 

en este sauce.


Las luciérnagas 

temen su reflejo 

en el agua.


A través de las nubes, 

hay allí un atajo 

¿A la luna de verano?


Lo hace la flor 

simplemente enseña al mundo 

la lozanía de la cereza.


- https://akifrases.com/autor/den-sute-jo


***


Sono-jo (Shiba Sonome. (1664-1726)


Violeta salvaje.

Incluso antes de florecer

se distingue.


Descontentas

Las violetas han muerto

También las colinas


El niño que cargo

en la espalda juega con mi cabello.

¡Qué calidez!


Tropezando

En una roca

El canto del hototogisu


- Adaptación al castellano, compilación y selección de: Alfredo Lavergne



Ogawa Shushiki (1669-1725)

También conocida como Oaki y Ume Shuhuki


Observen

La contemplación del cerezo

Embriaga.


Despierta

de este sueño

veré el violeta de los iris*


*Poema escrito poco antes de su muerte. La vida es un

sueño, la muerte una nueva y mejor vida. El color violeta

representa la juventud de la mujer.



Chiyo-Ni (Kaga No Chiyo. (1703-1775)

Religiosa budista. Se casó muy joven y quedó viuda

a temprana edad. Sin duda la más conocida

y respetadas de las poetas japonesas.


Los caballos al galope

Huelen sus cuartillas

Un perfume de violetas


Roza

El hilo de la caña de pescar

La luna en verano


Como la nieve

mi pálido reflejo

en el agua.


Todo lo que recogemos

en la playa de marea baja.

Se mueve


Sin niño que se acerque

Las paredes de papel

Están frías


En el llano y la montaña

Todo parece inmóvil

Esta mañana nevada


Si por las mañanas se cierran

las campanillas en flor.

¡Es por el odio de los hombres!


En las lluvias de primavera

Todo las cosas

Son más bellas


La rama en flor del ciruelo

otorga perfume

al que la corta.


Del violeta de las nubes

Al morado de los iris

Se dirige mi pensamiento*


Chiyo-ni, describe la muerte de su joven madre en

el humo delcrematorio y en el color morado del iris,

el reflejo de los suyos en kimonos de verano.

¿La partida de la madre, la familia y lacontinuidad

de la vida?


¡Luciérnagas. Luciérnagas!

Por el río

las tinieblas pasan.


Muchas veces

¡Hototogisu, hototogisu!

y amanece.


Habiendo observado la luna

Parto de esta vida

Con una bendición


El agua se cristaliza

Las luciérnagas se apagan

Nada existe*


*Escrito poco antes de su muerte.



Matsumoto Koyu-Ni (Haijina del siglo XVIII)

Algunos traductores nos la presentan como

Kokju-ni, (1713-1781).


Las flores caídas

Ahora nuestras mentes

Están en paz



Seifu-Ni (Enomoto Seifujo) (1732-1814)

Religiosa


Quietud.

Una mariposa fuera de la lluvia

vaga en mi alcoba.


El bebe

mostrando una flor

abre su boca.


Fin de la primavera.

Entre las medicinales artemisas

las osamentas humanas.


La mariposa es vieja.

Pero mi alma

en los crisantemos juguetea.


Todos duermen.

No queda nada

entre la luna y yo.


El camino estrecho

termina en un campo

de porros.



Tagami Kikusha-Ni (1753-1826)

Religiosa budista.


Deseo partir

Peinada de luna

Bajo el cielo errante


Todo mi cuerpo

En este otoño se siente

Crepúsculo en la lluvia


Tomando el fresco sobre el puente

La luna y yo

Quedamos solas


En mi sombrero

En lejanas montañas

Sonido de hojas



Oku Michihiko (1755-1818)


La luna y la nieve.

A través de la llovizna

la luz de la mañana.


Dos casas

con las puertas abiertas.

Montañas en otoño.



Imaizumi Sogetsu-Ni ( -1804)


Luego del baile

El viento en los pinos

El canto de los insectos


Amanece

la luna y la nieve

de un color.



Akiko Yanakiwara (1878-1942)

Es recreada en el interesante trabajo, “Three Women Poets

of Modern Japan” de Gleen Hughes and Yozan Iwazaki,

University of Washington Book Store, 1932.


El bote se aleja

y forma un camino blanco

mi dolor y su huella.


Más rápido que granizo

y más liviano que pluma

un pensamiento cruzó mi mente.



Vivo el espejismo de estar contigo

y así camino 

bajo la luna por un bosque en flor.



Abe Mirodijo (1886-1980)


Por el cañaveral marchito

Oscurecidas por las nubes

El agua duerme


El insecto

Luego de invernar

Como infante trabaja sus patas


Mariposa de otoño.

Me dejaste sola

entre los montes.



Sugita Hisajo (1890-1946)


De pureza blanca

arquean sus pétalos

los crisantemos de luna.


La luna cala

entre mi ropa

hasta mi piel.


Indómito hototogisu.

Pasas haciendo ecos

a tu antojo.



Huyemaruko Shizuku (1898-1992)


Soledad.

Las nubes en el pico de la montaña

Y el saltamontes salta en el valle.



Hashimoto Takako (1899-1963)


Bajo la viva luna

duermo

con un moribundo.


Después de mis lágrimas

La plenitud

De mi soplo blanco


Hortensia.

La carta de ayer

se volvió noticia vieja.


Ráfaga de nieve.

En sus brazos

sofoco.



Mitsuhashi Takajo (1899-1972)


Adiós.

Más allá de la neblina

una niebla más profunda


Sobre un trineo sin luz

A la caída del día

En la llanura nevada


El granizo.

Un pájaro de fuego

en su boca.



La mujer en el haiku del SIGLO XX



NAKAMURA TEIJO

Fundó la revista Kazahama. Es la poeta

tradicionalista, respetuosa del kigo y “saijikis”.


La flor de loto

Su hojas y las marchitas

Flotando en el agua


Este hombre

Bajo un cerezo en flor

Estaba al fresco


Al arrozal en primavera

La mujer afuera

Mirando serenamente


Noche fría.

Si cubro mi hija

se me arrima.



HOSHINO TATSUKO

Tatsuko, fundó una revista de haiku exclusiva para

mujeres y colaboró en la prestigiosa Hototogisu.


Blancos los rostros

Que observan

El arco iris.


Generoso verdor

El plato en verano.

Tanta verdura.



  La Mujer en el Haiku Japonés Contemporáneo 

SUZUKI MASAJO


Noche de escarcha.

¿Cómo dormir

si el mar no duerme?


El color de fuego

Incendia nuestra casa

El crepúsculo


He robado un hombre

Nada de valor

Enrolló la persiana


Consolándome una vez más

En la nieve primaveral

Hablando conmigo mismo



TAKAGI HARUKO


¡Ser un oso

invernando

al fondo de su cueva!



NOZAWA SETSUKO


Otoño en las montañas.

Tantas estrellas

y tantos lejanos antepasados.


La primera nevada

Comienza en la oscuridad

Termina en la oscuridad



IIJIMA HARUKO


El lirio de la montaña.

Su polen sube

y empapa mis senos.



KUBOTA KEIKO


Cielo nevado.

Yo no conocí mi padre

en su cincuentena.



KAKIMOTO TAE

Hija de sacerdote budista.


Una mariposa de invierno cerca de mí

La gran campana del templo

Se mueve lentamente


Un ruido

Cavan una fosa

Detrás de las camelias


Una bandera roja

en un callejón de Nara

y la luna del día.


Levantando la cortina

del verano que termina.

No veo nada


Rodeada de crisantemos

Paso la mano por mis mejillas

Que son ásperas



SAITO UMEKO


En mi palma

no hay nada.

Relámpagos en la noche



NAGASHIMA YASUKO


En el plato de vidrio

el tintineo de las espinas del pescado.

Una familia común



HIRAMATSU YOSHIKO


Cortando la paja

Bajo estrellas marchitas

Mi guadaña golpea una tumba



FUYUNO NIJI


Fiesta de primavera.

Desde el fondo del agua

las plantas me llaman.


Aún sin nombre

Entonces esta hamaca

Es lisa y resbalosa


Pavo blanco

Fiebre

Cuando me levanto al amanecer


La primavera reflexiona.

Los brazos cruzados

en la velocidad de raíces amargas.


En el cuarto oscuro de las fotos

dejo una postal

con un ciruelo en flor.


Ante el mar agitado

la cuerda a saltar

abre un vacío.


De paso

tomo para mí

la luz del narciso.

.


Adaptación al castellano compilación y selección de:

Alfredo Lavergne



Fuente:
- https://poesiajaponesa.wordpress.com/2019/06/27/kawai-chigetsu/
- https://akifrases.com/frase/191743