viernes, 15 de marzo de 2013

"Homenaje" Haikus de Santiago Larreta Irisarri In Memóriam




sol de verano y ni una sola fuente en el camino 

*

clarea el día
en la pared de enfrente
un rayito de sol

*

sigue la nube
tormentosa
hacia el baldío

*

nadie lo cuida,
olvidado, aún florece
el geranio

*
el dolor de verlo 
enredado en la zarza 

y oírle cantar
(2008) 

*

hoja al viento
y volando en ella
la katalingorri

*

en el jardín
tras la tormenta
callejeo de caracoles

*

Llegan los mirlos 
por la tarde al jardín. 
Hoy sólo uno 

*

aún con vida
en la rama seca,
sola, una hoja

*

las tejas rotas
contemplo los luceros
y las goteras

*

atardeciendo
y el caracol, al fin
junto a las piedras

*

al pisar la rama 
sólo él oye 
el chasquido 

*


nadie dice su nombre 
y todos lo saben. 
Yo también.

*

día de fiesta
llueve
y los gorriones no callan

*

sobre la nieve
como una foto antigua
el cuervo negro

*

la libélula
se mojó en la charca
y ya no vuela

*

la bruma densa
del otoño
ya no hay sendero

*

siguen allí
tal como las dejamos
las cuatro piedras

*

Del pozo oscuro
un balde
de agua clara.

*

atardecer
la flor de la calabaza
recoge sus pétalos

*

parecía un perro
y ahora ya no
aquella nube

*


por no olvidarlo
recojo y guardo
una piedra del río

*

una hoja al viento
y volando en ella
la mantangorri *

* Del Euskera: mariquita

*

jardín helado
saltando el gorrión
no deja huella

*

lluvia de otoño
revueltas están las pozas
de los barbos

*

llueve y llueve
al pie de las adelfas
un gorrión muerto

*

sirimiri
el pie del árbol
ni se ha mojado


-Santiago Larreta Irisarri 






Santiago Larreta Irisarri


El 27 de noviembre falleció
en estado de coma
Santiago Larreta.

 uno de sus ultimos haiku:


todo es soledad
oigo agitarse
las ramas del roble

(5-11-09)



¡¡¡Feliz viaje hacia la luz haijin!!!

                                                                                                       




domingo, 17 de febrero de 2013

Federico García Lorca




Cielo y campo.

Por la llanura, caminando,

un solo olivo.


-Nota- 

Lo encontré como haiku 
pero al parecer alguien formo un precioso haiku
 de este poema inédito de Lorca:


”Cielo azul
Campo amarillo
Monte azul
Campo amarillo

Por la llanura desierta
Va caminando un olivo

Un solo

Olivo.”


*


Embajada de Bélgica en España:

Un olivo y un poema de García Lorca homenajean a las víctimas de Maelbeek

Una obra de arte en memoria de las víctimas de los atentados del 22 de marzo del 2016 fue inaugurada ayer en la estación de metro bruselense de Maelbeek. 
El artista belga Benoît van Innis ha dibujado un olivo flanqueado con el poema ' Paisaje sin canción' de Federico García Lorca.

Reza el poema:

"Cielo azul./ Campo amarillo./ Monte azul./ Campo amarillo./ Por la llanura tostada / va caminando un olivo./ Un solo / olivo."




"Cielo azul.
 Campo amarillo.
 Monte azul.
 Campo amarillo.

Por la llanura tostada 
 va caminando un olivo.

Un solo 
 olivo."


Benoît van Innis 

Estación de metro bruselense de Maelbeek. 


El artista belga Benoît van Innis ha dibujado un olivo 
flanqueado con el poema 

'"Paisaje sin canción" 

de Federico García Lorca.






Fuente:
http://cortijomanodelabrisa.over-blog.es/article-poema-inedito-federico-garcia-lorca-87530948.html
https://www.facebook.com/EmbajadadeBelgicaenEspana/posts/1122943674431078/
https://www.facebook.com/EmbajadadeBelgicaenEspana





viernes, 15 de febrero de 2013

Reginald Horace Blyth

Reginald Horace Blyth
(3 de diciembre de 1898 — 28 de octubre de 1964) 
Fue un escritor inglés devoto de la cultura japonesa



Reginald Horace Blyth




Blyth nació en Essex, Inglaterra. Su padre era un ferroviario.
En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, fue encarcelado en Wormwood Scrubs como objetor de conciencia, antes de trabajar en el Centro de Trabajo de Princetown (que fue antes, o volvió a serlo después, la prisión de Dartmoor).
Tras la guerra estudió en la Universidad de Londres, donde estudió Filología inglesa y de donde se graduó en 1923, con honores.
Adoptó un estilo de vida vegetariano, que mantuvo durante toda su vida.

Blyth tocaba la flauta, construyó instrumentos musicales, y aprendió por sí mismo varias lenguas europeas. Sentía una gran afinidad por la música de Bach.



Blyth con tres violinistas japoneses



En 1924 recibió un certificado que lo habilitaba como profesor.
Ese mismo año, se casó con Annie Bercovitch, una amiga de la universidad. Según algunos, se trasladó a la India, donde enseñó por un tiempo hasta que hizo sentir su descontento con la dominación colonial británica. Otros estudiosos descartan este episodio, considerando que se trata de una invención del mentor de Blyth, Daisetsu Teitaro Suzuki (Pinnington, 1997).???


En 1925, los Blyths se trasladaron a Corea (que estaba entonces bajo el dominio de Japón), donde Blyth se convirtió en profesor adjunto de inglés en la Universidad de Keijo en Seúl.
Mientras se encontraba en Corea, Blyth comenzó a aprender japonés y chino, y estudió Zen con el maestro Hanayama Taigi de Myōshin-ji Keijo Betsuin (Seúl).
En 1933, adoptó de manera informal a un estudiante coreano, cuyos sus estudios en Corea y en Londres sufragó. (Pinnington, 1997).
Su esposa regresó sola a Inglaterra en 1934. Más tarde, la siguió y se divorciaron poco después, en 1935.



Tras regresar a Seúl en 1936, Blyth se volvió a casar en 1937 con una mujer japonesa llamada Kishima Tomiko (Pinnington, 1997), con quien más tarde tuvo dos hijas, Nana Blyth y Harumi Blyth.



Blyth con sus hijas Nana y Harumi



Se trasladó a Kanazawa, en Japón, y comenzó a trabajar como profesor de inglés en la Escuela Superior Cuarta (que se convertiría más tarde en la Universidad de Kanazawa).
Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, Blyth fue internado como enemigo por su condición de extranjero (británico).
A pesar de que expresó su simpatía por Japón y pidió la ciudadanía japonesa, se le denegó.
Durante su internamiento, su extensa biblioteca fue destruida en un bombardeo.

Después de la guerra, Blyth trabajó diligentemente para las autoridades, tanto japonesas como estadounidenses, facilitando la transición a la paz.
Blyth funcionó como enlace con la Casa Imperial japonesa, y su íntimo amigo, Harold Gould Henderson, estaba en el personal del general Douglas MacArthur. Juntos ayudaron a redactar la declaración Ningen Sengen, en la cual el emperador Hirohito se declaró a sí mismo un ser humano, no divino.

En 1946, Blyth era profesor de inglés en la Universidad de Gakushuin, y dio clases de esta materia al príncipe heredero (más tarde emperador) Akihito.

Blyth hizo mucho por popularizar la filosofía Zen y la poesía japonesa (especialmente el haiku) en Occidente.
En 1954, fue galardonado con un doctorado en literatura por la Universidad de Tokio, y en 1959 recibió el Cuarto Grado del Zuihōshō (Orden del Mérito) .



Tras el interés temprano de los imaginistas por el haiku, este género atrajo poca atención en inglés, hasta la aparición, después de la Segunda Guerra Mundial, de una serie de estudios muy influyentes sobre el haiku japonés.

En 1949, con la publicación en Japón del primer volumen de Haiku, la tetralogía de Blyth sobre el género, el haiku se introdujo en el mundo occidental de la posguerra.






Blyth escribió varias obras sobre el Zen, el haiku, el senryu y otras formas de literatura japonesa y asiática, entre las que destacan El Zen en la literatura inglesa y los clásicos orientales (1942), su serie de cuatro volúmenes Haiku (1949-52) , que tratan fundamentalmente del haiku clásico, aunque incluyen a Shiki, y sus dos volúmenes de Historia del Haiku (1964).




                                                                       

Hoy en día se le recuerda sobre todo por su labor como introductor del haiku en la cultura inglesa.
Las actitudes hacia el trabajo de Blyth varían: por un lado, se le aprecia como divulgador de la cultura japonesa; por el otro, algunos critican su manera de presentar el haiku y el zen, que consideran simplista.

Muchos escritores contemporáneos occidentales de haiku se iniciaron en el género a través de sus obras. Entre ellos figuran los escritores de San Francisco y de la Generación Beat, como Jack Kerouac, Gary Snyder y Allen Ginsberg, así como J. D. Salinger.

Muchos miembros de la "comunidad haiku" internacional también leyeron los primeros libros sobre el haiku de Blyth, entre ellos el escritor estadounidense James W. Hackett (nacido en 1929), Eric Amann, William J. Higginson, Virgilio Anita, Reichhold Jane y Gurga Lee.

Algunos han señalado la aversión que Blyth sentía por el haiku sobre temas más modernos y su tendencia a establecer una conexión directa entre el haiku y el zen.




Blyth en meditación


Una conexión desestimada por muchos poetas modernos japoneses. (Basho, de hecho, pensaba que su devoción por el haiku le impidió alcanzar la iluminación.)
Además, muchos de los poetas clásicos de haiku japoneses, entre ellos Chiyo-ni, Buson e Issa, eran budistas de la Tierra Pura, no zen.) 

Blyth
tampoco veía favorablemente los haiku japoneses compuestos por mujeres, restando importancia a sus importantes contribuciones al género, especialmente durante la época de Basho y del siglo XX.

Aunque Blyth no previo la composición de haikus en idiomas distintos del japonés cuando comenzó a escribir sobre el tema, y ​​aunque no fundó una escuela poética, sus obras estimularon la escritura de haikus en inglés.
Al final del segundo volumen de su Historia del Haiku (1964), señaló que "El desarrollo más reciente en la historia del haiku es uno que nadie había previsto: la escritura de haiku fuera de Japón, no en japonés." 
Tras ese comentario citó algunos versos originales en inglés de Hackett, con el que mantenía correspondencia.



Blyth murió en 1964, de un tumor cerebral y complicaciones de una neumonía, en el Hospital Seiroka en Tokio.
Fue enterrado en el cementerio de la Shokozan Tokei Soji Zenji Temple en Kamakura, al lado de su viejo amigo, DT Suzuki. Dejó el siguiente epigrama funerario:




Tumba de Reinald Horacio Blyth


Sazanka ni kokoro nokoshite tabidachinu


Dejo mi corazón
a la flor sasanqua
el día de este viaje.





 Profesor Reinald Horacio Blyth
                                             



















Fuente:  Google y http://es.wikipedia.org/wiki/Reginald_Horace_Blyth



jueves, 24 de enero de 2013

Reiji Nagakawa



Reiji Nagakawa  (Yonago, 1928 – Tokio, 22 de abril de 2000)

 Fue un traductor, escritor y erudito japonés.
Vivió gran parte de su vida en Sevilla, donde fundó, junto a Francisco García Tortosa (traductor de James Joyce al castellano) el área de japonés en el Instituto de Idiomas de la Universidad Hispalense.

Biografía


Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió al Ejército Imperial Japonés.
Con 13 años, fue obligado a estudiar ruso, aficionándose así a la literatura.
Durante su época de estudiante, fue compañero del premio Nobel japonés Kenzaburō Ōe.
En 1945 estuvo a punto de convertirse en piloto kamikaze, pero la guerra terminó antes de que él ingresara en la academia militar. No obstante, su familia vivió de cerca los efectos de la bomba atómica de Hiroshima.
Terminada la guerra, se convirtió al pacifismo y criticó los nacionalismos extremos.
Dentro del ámbito académico japonés se le impuso el mote de "el Cristo coreano" por su defensa de éstos. Su postura política le hizo renunciar a una cátedra en Literatura Inglesa en la Universidad Nacional de Tokio.

A finales de los años sesenta emigró a Inglaterra, donde fue profesor durante una temporada en la Universidad de Cambridge.
Poco después viajaría a España, quedándose definitivamente en la ciudad de Sevilla.
Allí conoció a numerosos profesores y artistas sevillanos como:
Fernando Rodríguez-Izquierdo Gávala, 
Francisco García Tortosa,
José María Cabeza Laínez, 
Pablo del Barco 
Vicente Haya Segovia. 

Entre 1988 y 1992 se convirtió en el primer profesor de japonés de la Universidad Hispalense.
Entre sus traducciones, están
la versión japonesa del Ulises de James Joyce junto a Maruya Saiichi y Takamatsu Yuuichi, y de
las obras de William Shakespeare, John Dos Passos y Vidiadhar Surajprasad Naipaul. Es también autor de Kotoba no Seijigaku ("Las políticas de la lengua", 1979) y Andalucia Fudoki ("Historia antigua de Andalucía", 1999).
Colaboró también en los filmes Madre in Japan y El museo japonés.
En 1999 decidió volver a Japón, donde fue invitado por la Universidad de Kitakyushu.
Enfermó durante un viaje a Corea, y posteriormente le sorprendió un infarto cerebral, muriendo el 22 de abril del año 2000.





                                                                    Reiji Nagakawa


"No me arrepiento de nada. 
No quiero escribir mucho y ser famoso. 
Sólo escribir los libros que yo querría leer sobre cosas misteriosas para mí"
         


Nagakawa

Experto en literatura inglesa y especializado en William Shakespeare, se afincó en Sevilla en 1970 para tratar de entender desde la ciudad andaluza la sociedad europea de los siglos XVI y XVII, y la obsesión de los escritores británicos de entonces con los imperios de España y Portugal.
Antes de asentarse en España el intelectual japonés, enseñó literatura inglesa en las universidades japonesas de Tokio y Toritsu, pero abandonó su carrera académica para volcarse en la investigación por libre en las bibliotecas y archivos de toda Europa. Enamorado de Sevilla y del barrio de Triana, donde residía, fue invitado a fines de los ochenta por Paco Tortosa, entonces jefe del departamento de Filología Inglesa de la Universidad Hispalense, a enseñar japonés en su Instituto de Idiomas, donde ejerció la docencia seis años más. Aunque nunca escribió en español pese a dominar esta lengua, Nagakawa fue autor de dos libros, uno sobre política lingüística, Seiji no Kotoba, de 1979, y su Historia de Andalucía (Iwanami, 1999), que abarcaba desde los orígenes de las primeras civilizaciones andaluzas hasta el comienzo del viaje de Cristóbal Colón a América desde el puerto de Palos el 3 de agosto de 1492.

"No me arrepiento de nada. No quiero escribir mucho y ser famoso. Sólo escribir los libros que yo querría leer sobre cosas misteriosas para mí", dijo el escritor hace un par de semanas.
Cronista de varios diarios japoneses durante la transición española, Nagakawa fue un viajero incansable y gran aficionado al montañismo, que practicó durante años en los Pirineos.
Una de las razones del marcado carácter antinacionalista del escritor y de su marcha a Europa a fines de los sesenta fue el desengaño que sufrió de joven, cuando estudiaba en una escuela militar, por la rendición de Japón el 15 de agosto de 1945. "Una vez quise morir por el Emperador (de Japón) y luchar contra McArthur hasta morir. Después ya no me fiaba de las ideologías", declaró Nagakawa.

El último año de su vida lo pasó en la localidad de Kitakyushu, en el sur de Japón, como profesor invitado por la universidad local, en la que impartió lecciones de historia hasta febrero.
La traducción más famosa de Nagakawa fue la que hizo del inglés al japonés del Ulysses de James Joyce, que realizó junto a sus amigos de la infancia Saiichi Maruya y Yuiichi Takamatsu.
A finales de mayo tenía previsto regresar a España y seguir trabajando en varias traducciones y proyectos históricos en su casa de Sevilla.-


El historiador y traductor japonés Reiji Nagakawa, autor de la más reciente historia de Andalucía publicada en japonés, falleció a los 73 años de un infarto de miocardio en Tokio, confirmaron  sus familiares.



Fuente:
Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Reiji_Nagakawa
El País - Archivo
http://elpais.com/diario/2000/05/01/agenda/957132001_850215.html



viernes, 4 de enero de 2013

Haikus de José Luis Vicent (Barlo) 2012


Cielo nublado 
El chocar de las olas 
en la escollera 


Alzan el vuelo; 
negras como los cuervos 
sus propias sombras 


Regreso al pueblo;
en silencio los ánades
yendo hacia el mar


Sin trinos... 
pero qué vivarachos 
Sol invernal 


Frío amanecer
Cuanto la vista alcanza...
ni un solo barco


Rumor de acequia
Del viejo tocón se alza
un peregrino


Un pajarillo
se posa en la baranda;
en él mis ojos


Fría mañana
El gesto huidizo de un perro
frente a la casa


No llega lejos
el vuelo de una garza
Cañaverales


En la penumbra
una anciana vacila
si dar un paso


Regresa del campo;
pegados a la azada
restos de tierra


Luna creciente 
Las huellas en el huerto 
ya se han secado


Bancal de almendros; 
pedacitos de cáscaras 
sobre una piedra


El eco de un chiflo
a las afueras del pueblo
Sol de primavera


Sólo un momento 
el olor de ese pino 
Paseo en bici


En el silencio 
que antecede a la Misa, 
ríe una niña


Paseo nocturno 
El canto de un grillo…
el olor de azahar


Sombra de nube
Un mirlo corretea
entre naranjos


Trina el jilguero
Se disipa la niebla
de madrugada


Parecía muerto 
al sacarlo del agua... 
Un saltamontes


Oscureciendo...
de la cornisa va y viene 
la golondrina


Atardecer
El sonido de los grillos
en la distancia


Patio vecino
A mediodía, el canto 
de codorniz


Muy pequeña...
en la flor de lavanda,
una mariposa


Rumor de fuente 
Una muda de cigarra 
en el nogal


Jardín de estío;
la libélula regresa
al mismo pétalo


La espiguilla
en el cordón de la bota
del jardinero


Hierba cortada; 
se desliza la sombra 
de una libélula


Mata de salvia; 
mordida por insectos, 
dos o tres hojas 


Mediodía
Sobresalen del muro
cinco limones


Un camposanto
El canto solitario
de una cigarra


A veces
al escribir con lápiz,
la letra de mi padre...


Sueño agitado
Al fondo de la noche
ladran los perros


Noche de agosto
Al regar el césped...
vuelo de polillas


Chopos de la ribera
El color púrpura
del horizonte


Las gaviotas
vuelan tierra adentro;
el mar en calma


Cipreses del cementerio,
uno de ellos
se ha secado


Sol de mediodía;
en el lindero del huerto
una Mobilette


Fuera…
el sonido de la cascada
Noche de estío


En el jardín 
babosas y lombrices, 
también la lluvia... 


Luna creciente
El olor de la noche
al salir de casa


Inundación,
en mitad del desastre
bebe una vaca


Perro chico,
ladra y corre
tras un ciclista


Por un instante... 
el parecido del padre 
en un extraño


Arrozales
Bandada de gaviotas
tras un tractor


Rompeolas
Del color de la tierra
el agua del mar


También otoño 
tiene ramas en flor... 
La voz de un niño


Sol de la tarde,
resplandor de palomas
en pleno vuelo


Espantapájaros 
tumbado en un lindero... 
al solecito 


Viento frío...
La luna otra vez
al descubierto


Casa de campo 
Un camino que lleva 
hasta la fuente


Las estrellas 
y sus nombres... 
El canto de los grillos


Entre los huertos,
el relumbrar del agua
en las acequias


Arrebol matutino 
La tranquilizadora 
quietud del mar... 


Noche de luna 
velada por las nubes... 
Tomar las uvas




Haijin  José Luis Vicent - Barlo