cerca de alambre,
las costillas marcadas
del caballo.
El haiku surgió una tarde, al pasar junto a una finca.
El terreno era un antiguo huerto, y está vallado con una cerca de alambre.
El caballo, blanco, estaba muy quieto tras la valla, con la cabeza gacha,
y me emocionó ver el estado físico en que se encontraba, las costillas se marcaban en la piel
y se notaba triste, decaído.
Un animal tan hermoso, en esa situación...
sentí mucha pena y dolor.
Leticia Sicilia- Hadaverde
Chiura Obata 1885-1975