martes, 26 de noviembre de 2019

haikus de José Antonio Íñiguez Narváez








De entre la poesía breve, el haikú es el más difundido. ¿Por qué? La Internacional Microcuentista lo pregunta al poeta mexicano José Antonio Íñiguez Narváez. A su respuesta, sigue una muestra de sus haikú.

¿POR QUÉ ESCRIBIR HAIKÚS?

El haikú en esencia es munición, artilugio de lucidez, destello de asombro. Escribirlos por eso, sean métricos o en verso libre, conlleva un esfuerzo que sólo se satisface en plenitud cuando la mirada inquisitiva del haijín logra adentrarse con atención en ese espacio en blanco, donde se saturan todas las formas y aromas de la naturaleza. 

El haijín sólo así logra, como escribió en algún poema Severo Sarduy, dibujar un paisaje con las vocales; un paisaje que debe, ante todo, asombrarnos por su sencillez y sabiduría.
El haikú por eso nos demuestra que la verdad poética debe ser dicha con sutiliza y claridad. El haijín debe saberse entonces no un hacedor orgulloso, sino un cazador de los misterios más profundos de la naturaleza.

Su deber, como consecuencia, es buscar, sin confrontaciones, allí donde árboles, ríos, piedras y, sobre todo, el tiempo manan de esa verdad misteriosa, que se sabe ya desdoblada en lo imperceptible.

Por esa razón intrínseca, es que se sigue escribiendo haikús, y porque, como dijo Vicente Haya, el ser humano, o, siendo más concretos, el haijín está ansioso –y probablemente lo estará siempre- por enraizarse en el mundo; ese mundo del que nunca nos hemos despegado, pero que terminamos muchas veces por negarle la vista.  



VERANO

(Fragmento)


IV

¡Silencio, grillo!,

quiero escuchar tan solo

si vuelve el fresco.


V

Cielo sereno:

solo las aves surcan

irreverentes.


VI

Ni hojas ni lluvia:

la brisa sólo trae

polvo de ayer.


VII

¿Solo mi sombra

ha quedado de la noche?

Sol despiadado.


XII

Bebo del agua

que me ofrece un riachuelo:

¡quisiera el río!


XIII

No se detengan,

pájaros. Aleteen…

mientras descanso.


XIV

Bebí del mar

o mi propio sudor;

ya no recuerdo.


XVII

Luna, ¡retírate!:

tu luz, a media noche,

trae el verano.


XIX

Cae una gota

del grifo. ¿Dónde está?

Tierra sedienta.


XX

¿Andar? ¿Vagar?

¡Dime, oruga paciente,

de qué sol eres!


XXIV

Nadaré mucho:

puede que en lo profundo,

invierno sea.


INVIERNO

(Fragmento)

I

Cielo cerrado:

ni siquiera la luz

calla la lluvia.


III

Nunca es tan cierto

el rayo en mi ventana,

si no lo escucho.


VII

Detente, lluvia,

el árbol del jardín

me dice: ¡basta!


VIII

Ladran los perros;

entre la lluvia, un trueno:

nadie lo escucha.


IX

No llores más,

árbol de mi ventana:

la nube pasa.


XI

Pasa en silencio,

y no arruines la niebla,

sol invernal.


XII

Sobre el estanque,

nada una hoja reseca,

¿o surca el cielo?


XIII

Furioso río:

en sus corrientes lleva

mis ojos quietos.


XV

Todo es inútil.

Ante el brasero acerco

mis manos crudas.


XVIII

Pobres urracas,

¡si su canto pudiera

romper el frío!


XXIV

Ya volverás

a llover, triste nube:

siempre volvemos.


De Instante



José Antonio Íñiguez (Distrito Federal, Méjico 1991). 
Sus poemas han sido publicados en diversas revistas y suplementos del país. Es autor de Instante (de próxima publicación. Fue incluido recientemente en:
"Los caminos de la lluvia": muestra poética de Cancún (Ediciones Del lirio, 2013) 
"Los volátiles" :Antología de poetas nacidos en los 80 y 90 (Juanita Cartonera, 2014). 

Actualmente es editor y colaborador de la editorial Letramar (CCL, Cancún).
Publicado 12th April 2014 por Unknown



Fuente:
http://revistamicrorrelatos.blogspot.com/2014/04/haikus-de-jose-antonio-iniguez-narvaez.html



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